LOS TRES CASTILLOS DE MONZÓN DE CAMPOS: DESCUBRIMIENTO Y RESTAURACIÓN DE LA TORRE-FORTALEZA
Resumen
La rehabilitación de un edificio para adecuarlo a vivienda y estudio taller de pintura del artista plástico Miguel Macho, se convierte en un trabajo de investigación simultáneo a la obra, que nos lleva al descubrimiento de lo que en realidad es una torre defensiva que formaba parte de un complejo mayor y que ha pasado inadvertido desde el s.X llegando prácticamente intacta hasta nuestros días.
El cuerpo bajo es de sillar con muros de hasta un metro de espesor y que llegan a alcanzar una altura de hasta cinco metros; el cuerpo superior de tapial y los muretes de cierre posterior de sillarejo con morteros y rellenos de tierra. El tapial ha perdido su revoco y se encuentra muy erosionado en la cara norte. Aparecen ocultos varios arcos góticos de hasta 3 m de altura, que delatan las funciones del edificio.
El trabajo de restauración que se realiza tiene como objetivo poner en valor el edificio original, desmontar los añadidos que carecen de interés y conseguir compatibilizar los elementos históricos con los nuevos usos.
El proyecto se entiende como un proceso de respuestas a las necesidades que el edificio impone, por un lado en cuanto a la restauración, se trata de resolver las necesidades de los propios materiales con las técnicas más sencillas y compatibles propias de los oficios tradicionales, y por otro lado cómo conjugarlo con la propuesta de una nueva cubierta innovadora, que sea una apuesta arriesgada para estar a la altura de la calidad de lo que se ha descubierto.
El presente artículo dará a conocer este patrimonio defensivo, a partir de la restauración realizada en los distintos elementos que lo configuran, situándolo además como el eslabón perdido de la historia del lugar en el que se sitúa, en un periodo de guerras, tras el derrumbe del Castillo de tierra cruda árabe y la construcción del Castillo de Monzón de Campos.